Reseñas de los libros:16 historias (in)trascendentes, Juan Griego, Pequeñas historias cotidianas sobre ellas y Dar las gracias no es suficiente

 16 historias (in)trascendentes

De la autoría de Teresa Dey-Mariana Roca, las narraciones que conforman 16 historias (in) trascendentes publicada por Lugar Común Editorial, trascienden -valga la repetición- por lo que cuentan, pero sobre todo por esa forma de contar tan única de cada una de las escritoras aquí presentes. Son voces necesarias para comprender esta primera mitad del siglo XXI.

Es así que, la literatura escrita por mujeres ha recorrido un largo camino. Desde siempre hemos sido esa mitad del mundo que también tiene algo que decir, aunque no siempre hemos logrado ser escuchadas. Todas las voces aportan algo distinto y juntas abrimos un nuevo capítulo en la historia de la literatura. No se trata de una moda, de una cuota, ni de una oportunidad. Se trata de mujeres cuyo trabajo literario aporta y trasciende más allá del tiempo; historias que se han ganado el espacio que hoy ocupan.

Juan Griego

Bajo el sello Defausta Editorial, Adolfo Domínguez nos regala esta novela inaudita, lúcida, evocadora y arrebatada que se encuentra entre la ficción histórica y el realismo mágico, cuajada de intrigas políticas, romance, acción, suspense, crimen, física cuántica y narcos colombianos, en la que nos relata un periplo existencial a través de una América de los ochenta que es más violenta que nuestra Edad Media, un viaje hacia adentro, hacia el centro de todo, hacia las mismas entrañas del ser humano.

Juan Griego es un oficial de la Armada Argentina que emprende un viaje trepidante a través del corazón de la noche de América Latina en los ochenta del siglo XX, unos años esmaltados de dictaduras y opio. Impulsado por un desgarro que le sube por no sabe qué grietas, cruza yermos y lo atraviesan las preguntas que se plantean quienes nacen en el lado equivocado del mundo.

Este libro es un poema épico moderno, una historia de amor atravesada por mujeres de carácter: de alambre y miel. El héroe de esta odisea no es un hombre que viva para salvarse. Cada noche más en vela, busca la luz, quiere entender. Porque Dios no castiga las maldades, solo los errores.

Pequeñas historias cotidianas sobre ellas

Los relatos de Rosa María Calvo Fernández, autora de este libro publicado por Bubok Publishing, son conmovedores. Sus protagonistas son mujeres anónimas pero que rebosan fuerza y arrebato por la vida.

En palabras de la autora, este libro es dedicado a las mujeres que se han cruzado por su camino, en especial a las que ya no están. Para todas ellas, es su más sincero agradecimiento por haberla ayudado a convertirse en lo que es hoy en día.

Pequeñas historias cotidianas sobre ellas, nos deja ver universos a veces oníricos, a veces perturbadores a través de historias del día a día de mujeres; historias de siempre, de sus anhelos y sueños. Historias para disfrutar.

Dar las gracias no es suficiente

Desde su primer libro, «El imperio soy yo» (Nula, 2007), Carlos Bortoni ha sido fiel a sus búsquedas y sus hallazgos. No por nada la crítica ha elogiado su mirada singular, su prosa de trazo imprevisible y el lenguaje funcional, sin encrucijadas ni andamiajes «posmodernos», que logra germinar una narrativa de sello personal. Lo cual se hace patente en las tres obras que ha publicado en Nitro/Press: la novela «Perro viejo y cansado» (2014), el cuento «No hace falta una razón» (Lados B, 2016) y la presente novela, obras donde ha ahondado en un tipo de vejez tozuda y descarnada, mezcla de impotencia y desprecio.

Este libro está situado en la franja de tiempo cuando los viejos se unieron a los adolescentes para empacar las compras que los clientes realizaban en los supermercados, «Dar las gracias no es suficiente» nos presenta las estrategias que el Sr. González, un septuagenario con reumas en las manos, va aprendiendo por cuenta propia, aplicándolas a prueba y error, y contándonos las consecuencias con una rabia soterrada y un final explosivo. «A cierta edad…sólo se puede dar lástima… y la lástima no es más que otro producto de intercambio. Por fortuna no la han patentado. Habrá que explotarla antes de que alguien la reclame como propia».

Por Blanca Macías

 

 

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